TRENES QUE VAN AL MAR

Clara, una crítica de arte y Felipa, su asistenta, una mujer humilde que nunca ha tenido la oportunidad de ver el mar, se preparan para viajar a la casa de la playa. A través de asociaciones, de saltos bruscos, alusiones, juegos de palabras, malentendidos, Clara y Felipa hablan de sí mismas, de sus diferencias, de todo aquello que las ha hecho tal como son: la formación y el trabajo, la confianza y la desconfianza, la prensa y las revistas del corazón, el arte, la maternidad, la rebeldía y la ductilidad. Saltan de la distancia ideológica, cultural y sexual a la coincidencia de un espacio/tiempo _ el concierto de los Beatles en la plaza de toros de las Ventas.

Ellas que parecían personajes extraidos de cualquier ámbito, de la privacidad cotidiana, del anonimato, poco a poco van convirtiéndose en referencias de una generación española; un sector de la clase media-baja que ha asumido un discurso conservador y un sector de clase media-alta que en teoría defiende a Fidel y en la práctica concreta es clasista y materialista.

Ellas que parecían personajes extraidos de cualquier ámbito, de la privacidad cotidiana, del anonimato, poco a poco van convirtiéndose en referencias de una generación española; un sector de la clase media-baja que ha asumido un discurso conservador y un sector de clase media-alta que en teoría defiende a Fidel y en la práctica concreta es clasista y materialista. Ellas que parecían ser tan distintas, en el fondo carecen de certezas, de seguridades materiales ni emocionales. Ellas con los sueños rotos y las confianzas pactadas, con la conciencia del miedo como único equipaje, sabiéndose solas, pero también únicas, emprenden un viaje rumbo a ese mar que las atrae y aterra a la vez.

Estas son Clara y Felipa, éste es su viaje, plural, inquietante, hacia un destino que en el fondo es una forma de afirmar la búsqueda de su identidad y de su confianza, superando el peso de los espectros de la derrota y de la pérdida. Y es entonces donde debemos indagar en esa determinación de proseguir, proseguir hacia delante en ese viaje en tren.

Ficha de la producción

SINOPSIS

Valle-Inclán escribió, en 1920, uno de los textos esenciales de nuestro teatro: ‘Luces de Bohemia’. Con él quedó inaugurada una nueva manera de ver la realidad: el Esperpento. Un renovado concepto estético, cuya paternidad Valle atribuye a Goya, que él mismo describe de manera genial en una de las últimas escenas de la obra.

Esa deformación matemática conseguida a través del rebote de la realidad en los espejos cóncavos nos recuerda a los múltiples recursos de estilización y distanciación utilizados por algunos de los más importantes clásicos del teatro de Aristófanes a Beckett pasando por Shakespeare y Brecht.

Personajes turbulentos y situaciones grotescas se suceden a lo largo de los dos días en los que el poeta ciego Max Estrella, junto con su amigo Latino y el resto de personajes nocturnos, pululan por el Madrid más sórdido.

A lo largo de la noche, estos dos vagabundos van encontrándose con todo el lumpen de la ciudad: delincuentes, prostitutas, proletarios mal pagados, policías, periodistas, ministros…

En definitiva, un microcosmos completo de la sociedad de la época de entonces que no se distancia tanto de la de ahora.

FICHA ARTÍSTICA

Reparto:
Enriqueta Caballeira: Felipa
Jeannine Mestre: Clara

Autor: Luis Araujo
Director: Carlos Martín
Ayudante de dirección: Esmeralda Gómez Souto
Escenografía : Tomás Ruata
Diseño de iluminación: Dominique You
Música original: David Angulo
Diseño de vestuario: Miguel Crespi
Diseño gráfico: Oscar Sanmartín
Creación audiovisual: Nanuk producciones y Oscar Sanmartín
Diseño gráfico: Oscar Sanmartín
Técnico de luces y sonido: Bucho Cariñena
Regidor y técnico de vídeo: Manuel Escosa
Ayudante de producción: Alfonso Plou
Producción: María López Insausti
Distribución: Clara Pérez

CRITICAS

“Espléndidas actrices, Jeannine Mestre y Enriqueta Carballeira (Clara y Felipa) son dos instrumentos musicales, de ajustados matices y afinados en clave diferente, que interpretan un dueto vibrante de vida y calor humano sobre la bien escrita partitura de Luis Araújo, eficazmente dirigidos por Carlos Martín.”

(ABC , 27/02/06, Juan Ignacio García Garzón)

“Enriqueta Carballeira y Jeannine Mestre, las intérpretes, hacen un buen trabajo. Tienen vis cómica. Mestre es el carablanca de esta función: quien da las órdenes, y Carballeira, el augusto: suyas son las réplicas más divertidas, los golpes mejores”

(El País, 23/02/06, Javier Vallejo)

“Llana y franca obra, de esas que dejan cierto regusto agridulce al salir del teatro. Este relato sobre la extraña pareja que asiste a su descubrimiento rebosa verdad. Jeannine Mestre, estupenda como petulante crítica de arte, orgullosa y redicha, y Enriqueta Carballeira, lúcidad y vital asistenta, que suma este breve pero intenso fresco tragicómico a su elogiable carrera como actriz”

(La Netro, 23/02/06, Daniel Galindo Frías)